Carta de una alumna que vivió la experiencia.
Por fin uno
de mis deseos se hace realidad! ¡Estuve pisando tierra inglesa! Pero lo más
chistoso es que yo sentía que todavía estaba volando, hasta que comencé a
escuchar que todas las personas hablaban el Inglés.
Cuando
llegué a la casa y conocí a la familia sentí que iba a ser una experiencia
única. La casa era hermosa, con un jardín lleno
de flores y mucho verde. Mi familia era un poco especial, pero después
de unos días me fui acostumbrando. La escuela, muy buena. Había gente de todas
partes del mundo: Chinos, rusos, turcos, españoles, alemanes, etc.
Conocí
muchos lugares. Todos hermosos. Brighton, Ashford, Oxford y por supuesto
Londres. Pude ver la Universidad de Oxford, los edificios antiguos con su
historia, el Tower Bridge, El Big Ben, London Eye, lo cual es algo que no se
pude dejar de hacer si visitan Londres. Muchos Double-deckers y obviamente las
cabinas de teléfono rojas. La gente es muy especial. Muchas mujeres con pelo
colorido y con tatuajes por todo el cuerpo.
La comida
estuvo buena, pero lo mejor fueron las galletas (cookies).
Otra cosa
que para mí es importante es la limpieza y el orden que tienen.
No había
basura tirada, paredes rayadas ni perros sueltos. La gente cuida mucho el lugar
en donde vive.
Realmente
es una experiencia que no olvidaré nunca. Muchos se ríen y pensarán que estoy
loca cuando me preguntan qué es lo que extraño y les contesto: “Extraño
escuchar y hablar todo el día en Inglés”…
Marisol Goyanes



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